Insomnia Yaoi
Bienvenid@...

Si no te haz registrado no pierdas más tiempo y disfruta de todo lo que tenemos!

Kuroshitsuji: Hasta La Eternidad (NC-17...mucho)

Ir abajo

Kuroshitsuji: Hasta La Eternidad (NC-17...mucho)

Mensaje  Sebastian Michaelis el Lun Mar 02, 2009 11:38 pm




Espero lod isfruten, escrito con mucho esfuerzo e imaginación, dedicado a mi Bocchan y a mi primera lectora Miya, besos para amb@s, ahora solo queda leer. Dado que resulta un poco largo, deberé subirlo en dos partes.


Capitulo uno: Empezó en San Valentin

- Ah.. Sebas...Sebastian - Ciel estaba aprisionado contra el fino tapizado de su sofá y el cuerpo mas grande de su mayordomo mientras este devoraba con gula su cuello - Ahh...mas abajo - exigió el pequeño exponiendo su cuello para él, sus pequeñas manos estaba perdidas bajo la chaqueta del traje de su demonio, acariciando o aferrándose según la intensidad de los besos y succiones de Sebastian.

- Así…. – Pregunto con tono suave, quitando los botones de la camisa del conde uno a uno, mordisqueando la piel del cuello y deslizándose luego por la piel que iba quedando al descubierto, presionando con su vientre la erección del muchacho
- Ah…sii – Sus inquietas manos quitaron la camisa de Sebastian de su lugar para meterse bajo ella y sentir el calor de su piel, acariciando con la punta de sus dedos la columna del demonio, removiéndose bajo el sin pudor, frotando su erección contra Sebastian

- Hoy esta muy ansioso – Comentó tomando uno de los pezones entre sus labios, tirando un poco de le

- Es…tu culpa – Una de sus manos se deslizo por las costillas de Sebastian hasta llegas a su abdomen, acariciando tentativamente el borde del pantalón – mmm…no pa…saste conmigo la noche… - Gimió bajito mientras sus dedos desabrochaban e cinturón de su mayordomo, mirándolo coqueto a los ojos.

- Debería poder prescindir de esto…es solo un niño – Picó su molestia recalcando el que era un niño, siendo atacado de vuelta por la pequeña boca ciñéndose a sus labios, mordiendo a tirando de su labio inferior, apretando maliciosamente la despierta entrepierna del mayordomo que gruñó algo que Ciel no pudo definir pero por lo que sonrió satisfecho.

- Así que solo un niño…? – metió con agilidad su mano centro de los pantalones del demonio, acariciando con su pulgar el expuesto y húmedo glande de Sebastian, rodeándolo luego, subiendo y bajando su mano con intensidad – mmm…si soy tan niño…tendríamos que dejar de hacer esto… - Le habló casi ronroneando al oído y retiro su mano.

- Quizás debería – asintió – Yo debería dejar de aprovecharme de su inocencia no es así? – Pregunto deslizando su lengua por la mitad de su pecho hasta el borde de su tenso pantalón, comenzando a incorporarse al terminar su recorrido – Es impropio hacer esto a un niño – Ciel simplemente lo miro molesto desde su lugar

- Sólo con una orden puedo doblegarte Sebastian… - Se incorporó junto con el, acercándose a sus labios, rozándolos solo un poco – Quieres…que te ordene – Lamió con la punta de la calida lengua los algo hinchados labios del demonio – Que…me folles? – Jadeó con sus manos deslizándose insinuante por los muslos del mayordomo.

- No necesita ordenar, algo que se que desea a cada momento – Respondió volviendo a su anterior posición sobre el muchacho, tomando los labios en un pasional y húmedo beso, que fue cortado por el Bator violento de las grandes puertas al abrirse golpeando contra las paredes.

La primera reacción de Ciel, se resumió en un brusco empuje a Sebastian provocando que cayera al suelo, averiguando después, quien era el impertinente que entraba de esa manera a su salón y precisamente en ese momento que había dejado my claro que no q quería molestias. El balde de agua fría cayó sobre el, al ver los verdes y furiosos ojos de su prometida.

- Lizzy!!!- Al menos, había tenido al decencia de sonrojarse al pronunciar el nombre mientras trataba de acomodar su ropa al menos un poco - ...ehh...que haces aquí? – termino por conjugar, como si la pequeña no hubiera presenciado la vergonzosa imagen de su prometido siendo devorado por Sebastian

- Pensé que la señorita Elizabeth, conocería una minima norma de protocolo, como es, el no escuchar tras las puertas – Sebastian ya se había incorporado del suelo y ajustaba su cinturón y camisa de mala gana. Ciel rodó los ojos, aquello, iba a ser grande. Sebastian odiaba a Lizzy aunque nunca lo hubiera demostrado, el demonio era posesivo y después de todo, Lizzy era su prometida, su muy caprichosa y melodramática prometida. Apenas al ver su rostro rojo de ira y sus puños apretados, supo que uno de sus berrinches que hacían temblar los cristales de la casa se avecinaba

- CIEL!! QUE SIGNIFICA ESTO?!! – El pequeño Conde se limito a tapar sus oídos, dirigiendo una mirada a Sebastian – Le dejarás que me hable así?!!

- Soy su mayordomo y debo velar por los modales de los invitados de la casa, y su comportamiento no se condice con estas normas simples de etiqueta - Respondió Sebastian cruzándose de brazos adelantándose a las palabras de Ciel

- Y devorar a besos a MI prometido, también es parte de las reglas? – Vocifero aún indignada, mirando fiera a Sebastian. Ciel simplemente se apartó para observar el inusual duelo, quizás…fuera divertido.

- Parte de las reglas, es que, como amo de la casa, puede tomar parte de lo que desee dentro de ella, incluso, sobre mi – Se señaló a si mismo como si fuera un trofeo o algo similar.

- Oye!! – Ciel se sonrojó, el no era el pervertido ahí…lo eran los dos, no era justo ser culpado el solamente.

- Ciel!! – exclamó la muchacha al escuchar lo que decía el mayordomo

- No estoy para berrinches Lizzy – Quería evadir dar una respuesta a como diera lugar. Se cruzó de brazos, después de todo, era un secreto a voces que muchos aristócratas se aprovechan de es amanera de sus mayordomos, incluso sus mujeres lo sabían, para quienes solo el titulo era lo importante y ser mantenidas…no veía porque Lizzy hacía tanto escándalo, el cumpliría todo eso.

- No hay tiempo para estas cosas – Sentenció Sebastian – La acompaño a la salida? – Imprimió cierto sarcasmo y tono de superioridad en sus palabras que solo lograron enfadar mas a la muchacha

- Escúchame! – Totalmente humillada y viendo que no lograría nada con Ciel, su primo era mas frío que el mismo hielo, se dirigió a Sebastian – Te desafió! – Su voz solemne solo hizo sonreír al demonio

- En que consistiría su GRAN desafió? – Mantuvo su tono sarcástico y sonrisa de suficiencia. Observó de reojo a Ciel que aun mantenía un poco de brillo rojo en sus mejillas, deseaba que la molesta niña se marchara para poder seguir con lo que estaban

- Es obvio que los dos estamos interesados en el corazón de Ciel – Dijo seriamente – y no me rendiré tan fácil…tienes ventaja, lo has logrado corromper – Saltó sobre Ciel abrazándolo con ternura – Has pervertido ami pequeño primo… - Ciel al instante se alejo de ella, aun estaba excitado y era extraño e incomodo tener a la muchacha cerca en esa situación – Así que el que pierda….tendrá que darse por vencido y dejar de luchar por el – Terminó de relatar con emoción, como si contara una historia de amor – El que le de le mejor regalo de San Valentín a Ciel, será el dueño de su amor! – Ciel se golpeó la frente con la mano, era la estupidez más grande del mundo…aunque había un pequeño brillo de entusiasmo al pensar en recibir un presente de Sebastian.

- Es estúpido – Respondió sin creer que se le estuviera proponiendo algo tan infantil como eso…era un demonio! Tenía mas años de los que cualquier humano pudiera contar – Primero, porque es un infantilismo, segundo, porque es obvio que usted perderá.

- Quizás no lo quieras tanto como para saber que es lo que desea Ciel en un día así – Sonrió arrogante

- Lamento decirle, que soy quien lo sirve día y noche, atendiendo cada uno de sus caprichos. Creo saber bien que es lo que desea - Ciel casi estaba riendo, Sebastian se estaba rebajando a discutir con Lizzy, situación que de alguna manera, lo enternecía.

- Bueno…si estas tan seguro entonces no tendrás problema en aceptar el desafío – Dijo obstinadamente

- En el hipotético caso de aceptar…cuales serían las reglas?

- Cortejar a Ciel durante la semana de San Valentin – Eso hizo sentir al conde como una jovencita, frunciendo el ceño en claro desagrado.

- No soy una damisela – Se quejó indignado, siendo interrumpido por su prima

- Shh Ciel! – siguió con las reglas – El regalo tiene que ser entregado el 14 de Febrero y Ciel será quien decida que regalo es el mejor, anunciara al día siguiente la ganador. Te parece bien?

- Acepto – Respondió Sebastian sin más.

La jovencita estiro su mano con solemnidad para cerrar el trato, mientras Ciel no podía creer las idioteces que se le ocurrían a Lizzy, aunque seguía existiendo esa cuota de diversión que le permitiría fastidiar a Sebastian con eso. Esperaba que Lizzy se fuera luego de todo eso, tenía un muy importante y casi urgente asunto con Sebastian…y ahora cerraría con llave.

- Es un trato - Tomó la fina mano, sintiéndose un poco estúpido por estar cerrando un trato así, pensando que el único beneficio que reportaría, sería saber que Ciel Phantomhive, le pertenecía completamente.

- Ciel, estaré viniendo seguido – Anunció soltándose de Sebastian rápidamente y saliendo del lugar, dando un fuerte portazo.

- Aagh Que lio – Suspiro el Conde – Porque aceptaste…? Es algo estúpido – Llamó con su dedo a Sebastian.

- Me pareció divertido – Respondió acercándose hasta él – Además, verla revoloteando por la casa, ensuciando todo, es realmente molesto – Ciel sonrió de medio lado

- No estarás celoso? – Tiró de el para tenerlo tan cerca, casi sentado sobre el.

- Celoso? – Bufó entre incrédulo y divertido, acercándose dócilmente al niño.

- Si, celoso? – Empujó un poco a Sebastian, dejándolo sentado a su lado, girándose para trepar sobre el, sentándose a horcajadas sobre el – De que me toque…me bese… la ultima vez que intento acercarse – Hablaba desatando lentamente el nudo de la corbata – Me beso suavemente…

- Algo que haga correctamente – Respondió alzando una ceja y dejando descansar sus manos en las caderas del niño.

- no fue tan bueno... - Ciel rozo sus labios con los del demonio y se estremeció ligeramente - mmm... no hay punto de comparación - retiró totalmente la corbata, comenzando a abrir la camisa, dejando expuesto el cremoso pecho. Se abrazo a el, dejando sus labios rozar el área sensible del cuello de Sebastian -...te prohíbo perder ante Lizzy –jadeo, paso su lengua por la extensión del cuello y dejando a sus pequeñas manos acariciaban aquel amplio pecho.

- Duda acaso de mi habilidad para ganar? – Alzó una ceja casi ofendido, inclinando su cabeza a un lado para darle acceso absoluto a la pálida piel de su cuello

- Por supuesto que no… - Rió coqueto, pasando luego a lamer el cuello del demonio y jadeando contra el. Sus pequeñas manos se posaron sobre los pezones ya erectos de Sebastian, acariciando la punta lentamente.

Odiaba y adoraba al muchacho que era capaz de trasformarlo de un estoico demonio a un ser humano tembloroso. Quitó la camisa, haciendo saltar los botones sin ningún tipo de decoro, destruyendo un poco de la fina tela.

- aaaahhmmm…. – El muchacho se estremeció gimiendo al oído del mayor, encantado por ese Sebastian agresivo que le gustaba que dejara marcas en su cuerpo. Sus dedos apretaron el pezón bajo la camisa blanca mientras la otra mano, serpenteaba nuevamente a abrir el cinturón.

Sebastian se movió un poco, dejándole espacio para que quitara el cinturón de piel y desecharlo a un lado, adelantándose luego hasta el torso que había estado observando deseoso, tomando uno de los pezones entre sus labios provocando que el muchacho se retorciera un poco y mordiera sus labios para no gemir vergonzosamente, aun era muy pronto para eso, para distraer eso, abrió el pantalón para meter la mano dentro de la ropa interior del mayordomo, sintiendo el empalmado miembro húmedo, acariciándolo un momento y luego acomodándose sobre el demonio, cabalgando sobre una de las piernas, moviéndose lujuriosamente sobre ella, mientras su mano volvía a acariciar a Sebastian y sus labios besaban y mordían esporádicamente el cuello del mayor quien se estaba dejando simplemente mancillar por el menor momentáneamente, dejando a su amo jugar con el cuanto quisiera, sintiendo su cuerpo excitado e intranquilo. Podía sentir su miembro absolutamente duro y los movimientos de Ciel no ayudaban para su control.



Última edición por Sebastian Michaelis el Lun Mar 02, 2009 11:42 pm, editado 1 vez
avatar
Sebastian Michaelis

Cantidad de envíos : 11
Fecha de inscripción : 02/03/2009

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Kuroshitsuji: Hasta La Eternidad (NC-17...mucho)

Mensaje  Sebastian Michaelis el Lun Mar 02, 2009 11:40 pm

Continuación

En algún momento, los labios del niño volvieron a los de Sebastian, mordiendo y degustando el sabor intoxicante y adictivo que poseía el demonio. Su pequeña mano apenas podía rodear el miembro viril del mayordomo. Sacó su mano húmeda de preseminal, embriagado por el placer, llevó sus dedos a la boca, probándolo, con su cuerpo aun moviéndose constantemente contra Sebastian, buscando saciar su lujuria

- Voy a enloquecer – Murmuró Sebastian observando con los parpados entreabiertos los gestos de Ciel, provocándolo y tentándolo.

Cansado de la pasividad, giró las posiciones con brusquedad, haciendo caer al muchacho sobre el estrecho sillón, desequilibrándose y terminando sobre la elegante alfombra. Sebastian no se mostró molesto por ello, incluso rió un poco, deshaciéndose de los pantalones del muchacho. Ciel observaba impaciente como quitaba su ropa, esperando que terminara para lanzarse nuevamente a sus labios, abriendo las piernas y atrayéndolo hacia el, rozando su erección contra la del mayor aun dentro de los pantalones abiertos.

- Aahm…dema…siada ropa – Sus manos trataban de quitar las prendas de mayordomo con torpeza.

Sebastian se incorporó ágilmente, quedando de pie frente al Conde, deshaciéndose de sus prendas, arrojándolas a un lado sin preocupaciones, sintiendo la mirada azul clavada intensamente en su cuerpo excitado era el mejor afrodisíaco que podría existir. Fue sorprendido por Ciel antes de volver a recostarse. El joven se arrodillo frente a el, relamiéndose los labios se acerco peligrosamente a la erección del mayor, este bajo la mirada observando al chico, sintiendo su respiración tan extremadamente cerca de aquel sensible lugar, luchando consigo mismo por no removerse excitado e incomodo o hacer a Ciel acercase. Tener a su amo ahí, arrodillado frente a el, era lo mas…erótico, no había otra palabra.
Ciel elevó la cabeza para encontrarse con los ojos de Sebastian, su rostro estaba totalmente sonrojado. Sus labios húmedos y entreabiertos se acercaron al glande del demonio, rozando con su labio inferior la punta escuchando el suspiro exhalado por Sebastian, volviendo a rozar, esta vez con agregando su pequeña lengua. Gimió al sentir el calor de Sebastian, sus manos se enrollaron en la base del miembro del mayor al tiempo que su pequeña boca trataba de meter lo más posible de la erección en su boca , sintiendo el olor masculino de Sebastian con mas intensidad y gimiendo mientras engullía ese miembro. El demonio sintió sus piernas flaquear por un segundo al sentirse acogido por esa pequeña y perfecta boca que se cerraba alrededor de su erección con ansiedad y deseo. Acarició el cabello en un mudo pedido de que se moviera mas, mientras de su garganta arrancaban suaves suspiros complacidos.
Entendiendo el lenguaje corporal de Ciel, comenzó a mover su cabeza de arriba abajo por toda la longitud de Sebastian, el miembro duro como roca del demonio chocaba contra su garganta provocándole arcadas que supo controlar. Sentía a Sebastian estremecerse cuando su glande pegaba contra su garganta y el gemía, haciendo que la vibración de sus cuerdas vocales lo recorrieran por completo, su mano en la base del falo no se mantuvieron quietas, acariciaban la piel algo mas áspera del área y una de sus manos y la otra, algo mas curiosa bajaba hasta los testículos. Sebastian se estremeció apoyando las manos en sus hombros, acariciando la piel y moviendo sus caderas a, ritmo de la boca del muchacho, sintiendo los dedos acariciar toda su ingle sin falsos pudores. Su pequeño amo había aprendido muy rápido.
Ciel dejó de succionar para recorrer con su lengua las hinchadas venas de aquel miembro, ocupándose de una especialmente gruesa y sensible. Se restregó como un gatito contra la erección de Sebastian, mojando su mejilla de preseminal y saliva.

- Aahmm…Sebastian – Su lengua llegó hasta la base, bajando hasta los testículos, lamiéndolos y sintiendo su propio miembro doler, desesperado por algo de alivio.
- Suficiente – jadeó Sebastian, empujándolo suavemente para que volviera a caer sobre su espalda.

Se inclinó a lamer su mejilla sucia de su propia esencia, lamiendo los labios luego sin llegar a besarlo, rozando la lengua del muchacho que se asomaba como reflejo. Acariciaba sus muslos, separándolos y humedeciendo sus dedos para ir hasta su entrada. Ciel sabía muy bien lo que venía ahora y tembló de expectación, girando y acercando su trasero a Sebastian, rozándose contra ella. Gimió ansioso aforrándose a la alfombra.

- No me tiente – Ronroneó en su oído inclinándose al oído del muchacho, rozándose aún mas su erección entre las nalgas, apartándose un poco para dejar entrar un dedo aun contra sus deseos de entrar en el sin mas, hacerlo gritar y rogar por el en medio del dolor y placer.
- Aah… - Respingó mas su trasero, quería mas, estaba febril y completamente sobrepasado por el placer – mmm…mas – Buscó introducir mas ese dedo en el.

Sebastian no aplazó mucho mas, dejando besos por la espalda y hombros, dejando entrar un segundo dedo, moviéndolo en su interior a un ritmo firme que golpeaba la próstata, mientras la punta de su húmedo miembro seguía rozándose entre las nalgas. La voz de Sebastian susurraba lo caliente que se sentía y lo suave que era su interior, mientras Ciel pensaba, en alguna parte de su mente aun no del todo nublada, ue sería una hipocresía no admitir que le calentaba que Sebastian le dijera palabras sucias al oído, que lo hacía gemir mas y mas fuerte, deseando ser follado con fuerza.

- mmm…demo…nios – Jadeo con su pecho subiendo y bajando con rapidez, necesitaba a Sebastian – aaah…Sebas…mmm
- Ruegue – Murmuró – Ruégueme que entre en usted y lo haga gritar mi nombre, ruégueme que lo toque y haga correrse solo por sentirme dentro suyo – Continuó hablando, dejando entrar un tercer dedo moviéndolos en su interior, como si se tratara de su erección, mordisqueando el lóbulo de su oreja, cosquilleando la piel de su mejilla por si respiración agitada golpeándole

Aquello era humillante pero le gustaba, le gustaba ser sometido por Sebastian, poder ser débil y sumiso, sin aparentar firmeza.

- Aahh…mas…Sebas…tian...mmm. Se movía desesperado contra esos dedos, ansiando algo mas – Aahm…por…favor…mmm – Ciel llevó sus manos a sus propios pezones, apretándolos desesperado y gimiendo mas aún.

Decidió no darle mas tortura, retirando sus dedos y acomodándose tras de el, entrando de un solo golpe, quedando enterrando hasta el fondo en el estrecho lugar, acariciando con sus dedos húmedos los pezones, mordisqueando su cuello para no liberar en ningún momento la carga sensorial del placer en medio de sus estremecimientos de dolor por su violenta intromisión.
Sebastian le lleno por completo y el solo pudo dar un grito ahogado, no pudiendo aguantar las lagrimas de dolor que ahora caían libremente por sus mejilla. Se aferro como pudo de Sebastian enterrando las uñas en la piel del demonio

- Mas...- su cuerpo por si solo se movía lujurioso en busca de mas - Mmm...Mas ahh... - El muchacho apenas podía soportarlo completamente dentro de él y a cualquier ligero movimiento ambos gemían ahogadamente.

Sebastian sentía que se correría en cualquier momento, por lo que solo pudo comenzar con moviéndoos tortuosamente lentos, para ir subiendo luego, deslizando la mano del pezón hasta la erección, aferrando la cadera con su otra mano, empujando dentro de él, haciendo que el pequeño cuerpo se moviera casi con violencia sobre la alfombra, tocando su próstata casi sin esfuerzo.
Los gemidos de ambos eran necesitados, el pequeño conde apenas podía mantener toda la hombría dentro de él, pero gozaba de aquella sensacional tortura, le gustaba que doliera, que fuera rudo, ser conciente que nadie mas lo haría sentir así.

- Seebaaaahstian…mmm

Su cuerpo era casi una marioneta, Sebastian lo acomodaba como se le antojara, tomándolo con fuerza, entrando y saliendo, haciéndolo gritar mas y mas fuerte su nombre, totalmente ido de placer, con sus rodillas rozando en suelo y su cuerpo siendo sostenido desde las cader por el demonio que lo marcaba una y otra vez como suyo, escuchando como música los gemidos de su nombre, pensando en lo bien que sonaba y como la joven prometida de su amo, JAMÁS llegaría a escucharlo así de apasionado.
El mas pequeño no podía detener los gemidos y las súplicas por mas, era superior a el. El sexo con Sebastian, era simplemente magnifico y aunque no tenía a nadie mas en su lista para comparar, sabía que nadie se le podría comparara jamás.
Los dedos de Sebastian se incrustaban en sus caderas manteniéndolo alzado, de seguro, tendría marcas de esos dedos para el final del día.

- Aahhmmm Uhnmm…Ya…ca…mmm – Estaba al borde del orgasmo, pero Sebastian parecía no quererlo dejar acabar, lo estaba torturando como mejor sabia – Mmm…por favor - Lloriqueó, su voz sonaba lastimera y necesitada, la saliva escurría de sus labios y el sudor cubría su cuerpo.

Los embistes del demonio se hacían mas rápidos y erráticos, mientras la mano suavizaba su agarre, dedicándose solo a masturbarlo a su ritmo rápido, sintiendo las contracciones del cuerpo contra su hombría, provocando que gemidos salieran mas y mas intensamente, aunque su boca no se quedará quieta en el cuello y hombros del muchacho.

- Córrase para mi…my Lord - Jadeó en su oído, enterrándose cuanto mas podía en el cuerpo.
- Sebastian!! – Aquella lujuriosa voz susurrando en su oído lo llevó al límite, exclamando con fuerza el nombre de su amante. Se corrió ensuciando la mullida alfombra, su cuerpo aun contenía la viril hombría del demonio.

Sebastian dio un par de dificultosas embestidas en medio de los espasmos del pequeño cuerpo, corriéndose en su interior, continuando sus movimientos mas suavemente, haciendo su semen escurrir por las pálidas piernas hasta dejarse caer sobre el muchacho, cuidando de no aplastarlo con su cuerpo que lo cubría completamente. El semen refrescó el ardor de su estrecha entrada que aun se contraía cada ciertos intervalos de tiempo. Aquello se había repetido una infinidad de veces y no parecía aburrirse, Sebastian siempre lograba volverlo una masa temblorosa de gemidos y ruegos.
Giró su cabeza en una muda suplica por un beso, sus labios húmedos y trémulos necesitaban de Sebastian. El demonio lo beso suavemente, contrastándose con la pasión recién acabada, apartándose de sobre el muchacho para dejarle respirar. Ciel dio un jadeó cuando Sebastian se retiró de su cuerpo, con algo de dificultad se giró y enrollo sus brazos al cuello del mayordomo, como un gatito en busca de calor se acomodo en el.

Nos vemos en un prox campitulo
avatar
Sebastian Michaelis

Cantidad de envíos : 11
Fecha de inscripción : 02/03/2009

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Kuroshitsuji: Hasta La Eternidad (NC-17...mucho)

Mensaje  Ciel Phantomhive el Lun Mar 02, 2009 11:51 pm

O///o Que raro es ver lo que escribimos por msn todo redactado y mas bonito!
Eres bkn! lo estas dejando hermoso!!

Me pregunto que pasara en el proximo cap!! XD
Kisses Honey!
avatar
Ciel Phantomhive

Cantidad de envíos : 5
Fecha de inscripción : 02/03/2009

Ver perfil de usuario http://www.okaasanwonder.deviantart.com/

Volver arriba Ir abajo

Re: Kuroshitsuji: Hasta La Eternidad (NC-17...mucho)

Mensaje  sakamoto takumi el Dom Mayo 03, 2009 1:03 am

omg lo ame!!! esta muuuy bueno *o* esta bien bien bien escrito n.n
genial
avatar
sakamoto takumi

Cantidad de envíos : 99
Fecha de inscripción : 26/04/2009

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

2do capitulo

Mensaje  Sebastian Michaelis el Miér Ago 19, 2009 6:01 pm

Luego de algunas amenazas de la adminsitracion y cartas bombas, traigo el segundo capitulo de este fic escrito en conjunto con la Ciel.

II: ¿Ultima vez?

Nunca pedía que Sebastian pasara la noche con el o que lo mimara con caricias pero siempre había estado muy tentado de ello.

- Se encuentra bien? – Preguntó el mayordomo, dejando besos perezosos en su rostro

- Si… - asintió y con ambas manos tomo el rostro de Sebastian, besándolo tiernamente, sintiendo como su rostro se sonrojaba nuevamente.

Si quería más mimos, se lo tendría que hacer notar. El demonio reaccionó rodeándolo con sus brazos, acunándolo un poco, acariciando su rostro suavemente, cargándolo para recostarse en el sillón con el sobre su pecho.

Complacido, se recostó sobre el, tranquilamente, jugando con el cabello largo del demonio

- Por cierto…que me regalaras? – Sus pequeños dedos acariciaban la nuca del mayor

- Es una sorpresa, si se lo digo, perderá todo el encanto – No tenía caso discutir luego de esa afirmación, Sebastian era tan obstinado como el en algunas ocasiones

- Si tú me darás algo…yo también tendré que darte algo – Comentó con una pícara sonrisa.

- Realmente, no es una fecha de mi interés, simplemente acepté porque no podía dejar que una niña me llamara cobarde.

- Tampoco es una fecha importante para mi…pero ya que me darás algo – Explico con voz resignada – También le daré algo a Lizzy – Agrego restándole importancia.

Era una estupidez sentirse ofendido por la afirmación de Sebastian, partiendo porque el también pensaba de esa manera, San Valentín era una perdida de tiempo y segundo porque ellos no eran enamorados…bueno, por parte de Sebastian no…

- Si, claro es justo – A pesar de eso, gruñó ante la mensión de la muchacha – No me agrada que quien me pertenece haga presentes a alguien mas

- De verdad eres posesivo – Rió buscando los labios del mayordomo para besarlo pausadamente – Solo será un detalle, un premio de consolación por haber perdido – Se acurrucó en el cuello del mayor dando suaves besos

- Ganaré incluso si mi regalo es un fiasco? – Preguntó divertido. Tenía que ser honesto, se sonrojó nuevamente y se abrazó mas a Sebastian, asintiendo se escondió mas en cuello del mayordomo – Eso es muy alentador – rió acariciando la espalda haciendo figuras

- No te burles... - gruño sin levantar la cabeza, sintiendo cosquillas en su espalda… podría quedarse toda la tarde así.

- Debo darle una noticia – murmuró Sebastian apoyado en su cabello sintiéndose perezoso

- Que cosa? - finalmente levantó un poco su rostro para mirarlo a los ojos.

- No volverá a pasar esto en un tiempo – anunció suavemente. Ciel se incorporo sobre el cuerpo de Sebastian

- Que?! porque? - Pregunto molesto…seria acaso que se había aburrido de el?

- Verá…si esto debe ser un cortejo, no puedo hacer uso de mis beneficios, dado que Elizabeth estará en desventaja - Ciel suspiró aliviado, todo era por la estupidez de reto.

- Sebastian…por si no te has dado cuento, es obvio que Lizzy esta en desventaja, tu eres un demonio y puedes hacer casi cualquier cosa además…te acabo de decir que vas a ganar.

- De todas formas – Negó sonriéndole – Además, le servirá para controlarse

- Controlarme?...que es lo que insinúas? – Lo miró molesto.

- Está familiarizado con el termino ninfomanía?

- Yo no soy ninfomano! – Lo miró molesto. Era cierto que casi todsa las noches tenían sexo, pero eso no quería decir que fuera adicto a ello, era culpa de Sebastian por ser tan condenadamente tentador.

- Claro que no…solo no puede pasar una noche sin sexo o se pone de mal humor – Ciel abrió la boca para protestar varias veces, buscando contestar algo, pero no encontró nada que rebatir. Sebastian tenía razón…pero no era porque fuera ninfomano.

- No estoy admitiendo que lo sea…pero tu pareces disfrutar de ello, no veo porque te quejas

- Bocchan…soy un demonio…usted es un niño, adoramos corromper y el placer…no me estoy quejando – Tomó un cojín del sofá y lo aplastó contra la cara de Sebastian.

- Será mejor que calles… - Sebastian rió bajo el cojín, quitándolo y dándole una mordida cariñosa en su cuello

- Sobrevivirá sin mi – La respuesta inmediata del muchacho fue decir “no” pera esa afirmación no abandono sus labios

- Por supuesto que si – Dijo abrazándolo mas, como contradiciendo sus palabras…extrañaría el calor de Sebastian, sus manos tocándolo con precisión en los lugares correctos

- Ahora será mejor levantarnos de aquí no cree?

- Necesito un baño – Lo miró con pereza sintiéndose agradablemente pegajoso

- Le daré un baño y quizás un deshago antes de su trágica semana – Ciel solo levantó una ceja, aquello no sonaba nada mal…Quizás Sebastian tenía razón y realmente era ninfomano.

El demonio sonrió levantándose a recoger las ropas, vistiéndose perezosamente y vistiendo luego al muchacho, saliendo del salón. Por el camino, se encontraron con Meilin oculta en una esquina, con el rostro sonrojado, obviamente había escuchado o visto algo, decidieron ignorarla como si nada.
Ya en el baño, Sebastian no demoró en preparar todo y hacerlo entrar en el aguda con suavidad, en medio del relajante calor envolvente.

- mmm…me duele la espalda, hazme un masaje – Ordenó al diligente mayordomo quien masajeó suavemente los músculos que se tensaban bajo sus manos

- mmm… - Se relajó bajo las manos de Sebastian, dando pequeños quejidos de satisfacción, eso le faltaba…estar menos tenso.

- Debería intentar relajarse mas a menudo – Sugirió haciendo correr sus manos desde el cuello hasta la parte mas baja de la espalda.

- Sii – Respondió cerrando los ojos, disfrutando del toque. Cuando sintió las manos bajar por su cuerpo sonrió.

– Cuidado Sebastian…tus manos son peligrosas en esa área – Su voz era juguetona.

Sebastian rió un poco subiendo las manos hasta donde había mas nudos, masajeando suavemente, sonriendo por los quejidos satisfechos que mas se asimilaban a otros sonidos familiares.

- Vas a comenzar a hacer esto mas…mmm a menudo – Giró un poco buscando la corbata de Sebastian, tirando de ella para besarlo…lo admitía, no podía estar mucho tiempo alejado de él.

Sebastian aceptó los labios, dejando sus manos pasajera los hombros, pasando al pecho, sintiendo los suspiros tentadores del muchacho

- nh… - Suspiro – Esta será la ultima vez? – Preguntó avergonzado, esperando que Sebastian se arrepintiera.

- Así es… - asintió entre el beso, acariciando los pezones con sus manos llenas de espuma

La temperatura de Ciel comenzó a subir y el beso se volvió mas y mas profundo, giró por completo para quedar frente a Sebastian que estaba de rodillas, con su camisa empapada, dejando traslucir sus perfectos pezones. Se dejó llevar por los instintos, inclinándose hasta tomar uno de ellos en sus dientes, tirando de el y escuchando el pequeño gemido de Sebastian que lo hizo estremecer…una semana sin Sebastian sería terrible.

El demonio acarició el cabello húmedo mientras el muchacho saboreaba su excitación, deslizando las manos por la espalda hasta el trasero, volviendo a subir luego al cabello, sintiendo al muchacho dejar su excitado pezón para subir hasta sus labios, rozándolos suavemente.

- Ex…trañare esto mmm – Suspiro desabotonando la estorbosa camisa, decidido a lamer lo que mas pudiera de la pálida y fría piel de Sebastian, tratar de mantenerse durante toda esa semana, larga semana el sabor del demonio

- Sobreviviremos – aseguró adelantándose a tomar los labios del menor


Ciel necesitaba sentirlo mas cerca, comenzaba a odiar la bañera que los separaba, se aferraba a el con desesperación, mordiendo y succionando los finos labios, rompiendo el besos intempestivamente y con algo de brusquedad para dar besos por el maxilar hasta llegar al oído, acomodándose como pudo dentro de la bañera para maullar felinamente de forma necesitada, provocando al demonio que se deshizo con avidez de sus prendas entrando a la bañera. El Conde inmediatamente se sentó en sus piernas, rozándose contra el, gimiendo inmediatamente al roce de sus ya consistentes erecciones, sus caderas se movían cadenciosamente, rozando su pecho contra Sebastian, con sus pequeños pezones erectos a la espera de ser devorados, con sus uñas firmes en los hombros desnudos del demonio.


- Nnh…Sebasmm….me…siento…caliente – Jadeaba con dificultad, con su pequeño cuerpo en continuo movimiento, temblando de placer. El saber que no disfrutaría de eso por un tiempo aumentaba sus ansias.


Las manos del demonio pasaron del trasero hasta el torso, acariciando un poco los pezones para finalmente bajar su boca hasta ellos, succionando y dejando sus manos acariciar las caderas y erección, sintiendo las manos del pequeño moverse por su cuerpo hasta su miembro, dando unas suaves caricias mientras de su boca seguían saliendo gemidos. Acercó su propio miembro, que era acariciado por Sebastian frotando ambos mordiendo sus labios gimiendo el nombre del mayor.

Sebastian proyecto sus caderas hasta las de Ciel, murmurando roncamente lo caliente que se sentía, permitiendo al muchacho masturbar ambos miembros, deslizando sus manos hasta el trasero, atrayéndolo mas hacia el, dejando sus dedos acariciar la entrada aun sensible. Sus manos se encontraban masturbando ambas erecciones, una contra otra, moviéndose lujurioso contra los dedos que acariciaban su entrada. Su cabeza estaba apoyada en el amplio pecho del mayor, lamiendo y mordiendo la piel a su alcance, especialmente los pezones, con la saliva escurriendo por la comisura de sus labios, hasta su mentón, viva imagen de la necesidad.
Sebastian alzó el rostro del muchacho, tomando los labios en un beso tan necesitado como la imagen del muchacho, bebiendo exquisitamente, ahogando los gemidos dentro del beso. Ciel sentía su entrada contraerse ansiosa, ya no aguantaba mas.


- ah…Lo necesito – Su voz sonaba algo ronca y agitada – Mi…mi cuerpo…te quiere – Lloriqueó rogando por placer.


El demonio no esperó ni preparó. Tomó las caderas del muchacho haciendo deslizar lentamente su erección dentro de el, provocando dolor en el muchacho pero mas necesidad también, calmándolo con besos y susurros, diciéndole que el dolor ya pasaría, pero realmente dolía, un dolor deliciosos que su cuerpo recordaría por algunos días.
Se sentía afiebrado, abrumado por el placer, no esperó mucho a acostumbrarse a la invasión, comenzando a mover sus caderas, las lágrimas caían por su rostro debido al esfuerzo.


- Cabalgue – Jadeó Sebastian ayudando con sus manos, exponiendo su cuello para el muchacho que subía y bajaba sobre sus caderas, provocando un ligero chapoteo del agua alrededor de ellos


Ciel obedeció sin dudarlo, comenzando a moverse, ondulantes de a arriba abajo, jadeando en cada movimiento, el agua ayudaba a hacer más fácil. Descargaba su atención mordiendo y succionando el delicioso cuello de su amante, dejando una infinidad de marcas, mientras sus movimientos no se aplacaban, retirándose completamente y dejándose caer luego, ya no pudiendo controlarse mas, abandonó en cuello del mayordomo para dedicarse a gemir en aprobación, apoyando sus manos en los hombros para tener estabilidad, dejando a la lujuria tomar partido, brotando de sus poros. Sebastian gemía sonoramente, deleitando a su joven amo.
Se inclinó sobre el muchacho, succionando sus pezones, rodeando la erección del muchacho, buscando llegar al orgasmo en conjunto


- Ahh...es...demaci...mm no…no puedo mas – Sus movimientos se aceleraron aun mas y se volvieron erráticos, sentía que se desmayaría de tanto placer - ohh Sebas...nnh – su cuerpecito comenzó a temblar, su interior cada vez estaba mas apretado.


A segundos se detenías sobrepasado por los temblores, hasta que un giro por parte de Sebastian lo hizo quedar apoyado en el borde. El demonio comenzó nuevamente a imponer un ritmo exigente, entrando y saliendo con vehemencia, besando los labios de manera exigente, sintiéndose realmente cerca del orgasmo.


- Ahh joder...si sii – sus modales no importaban en aquel acto, tiro del cabello Sebastian tratando de descargar su libido – Nyaa correte...dentro mmm... quiero...que...me llenes...por completo – habló entre jadeos, sintiendo que Sebastian seguía embistiéndolo con brutalidad tan deleitante


El cuerpo del demonio se tensó entre los embistes, terminando por descargarse fuertemente dentro del muchacho, gimiendo por primera vez, un satisfecho “Ciel” que hizo al corazón del muchacho dar un vuelco, precipitándolo a su orgasmo casi en conjunto con el mayor, abrazándolo con fuerza, sintiendo el semen de su amante escurrir por su entrada y terminaba en el agua.
Se sentía tan estúpidamente feliz de haber escuchado su nombre en los labios de Sebastian. De sus pestañas aun colgaba peligrosamente unas lagrimas y su respiración estaba agitada…estaba satisfecho.


- No podrá sentarme cómodamente en un par de días – Comentó saliendo de el suavemente y abrazándolo.

- Ahhmm – Gimió despacio cuando Sebastian se retiró de su cuerpo dejándole una sensación de vacío e incomoda irritación, probablemente estaría lastimado – Fuiste un salvaje… - No fue un regaño, mas bien pareció un cumplido. Siguió en su lugar, pegado a Sebastian, intentando terminar de calmar su respiración.

- Para que no me extrañe demasiado – Rió un poco ayudándolo a acomodarse en la bañera, rodeándolo con sus brazos.

- Tonto… - Alzó un poco el rostro dándole un casto beso, arrullado por el calor de Sebastian y el agua tibia – Tu serás el que me extrañe demasiado

- No lo creo – Negó acariciando la espalda perezosamente. Estúpido Sebastian sin sentido del tacto. Se incorporó rápidamente, hundiéndolo en el agua y soltándolo luego.

- Quiero ir a dormir – Habló mirando hacia otro lado.


Sebastian se puso en pie cargando al pequeño hasta dejarlo suavemente en el piso, secándolo y secándose, aceptando que su humano cuerpo estaba cansado por toda la locura de ese día. Llevó al muchacho a su cómoda cama, arropándolo y alistándose para salir del cuarto, siendo tomado por sorpresa por parte del muchacho quien lo tomó de la manga antes que pudiera dar un solo paso.


- …Quédate… - Pidió sintiendo su rostro evidentemente sonrojado.

- No volveremos a hacerlo – Advirtió quitándose la chaqueta y los zapatos, recostándose junto al muchacho.


Mas palabras hirientes y Sebastian no se percataba…no podía esperar mas de alguien sin la capacidad de amar. En silencio, se acurruco a su lado, acomodándose para dormir.
Sebastian lo rodeó con sus brazos ocultando su rostro en el cabello, cerrando los ojos permitiéndose el dormir junto a su amo.

Tardo un momento en dormirse, pero el olor de Sebastian lo adormeció, cayo en un profundo sueño. Por la mañana se abrazo a quien estaba a su lado, hacia frío, entre sueños, metió una de sus manso bajo la desarreglada camisa de Sebastian, buscando sentir su calor, cayendo dormido nuevamente con su cuerpo cobijado por el mayor
avatar
Sebastian Michaelis

Cantidad de envíos : 11
Fecha de inscripción : 02/03/2009

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Kuroshitsuji: Hasta La Eternidad (NC-17...mucho)

Mensaje  mafiia el Dom Oct 11, 2009 2:01 am

lol!

moriiiii !! esta muy bueno tu fic . lo amee
excelente redaccion
avatar
mafiia

Cantidad de envíos : 6
Fecha de inscripción : 11/07/2009
Edad : 27
Localización : habitacion

Ver perfil de usuario http://www.fotolog.com/seele_kuss

Volver arriba Ir abajo

Re: Kuroshitsuji: Hasta La Eternidad (NC-17...mucho)

Mensaje  Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.